Con 25 años llegué a Gran Canaria, con solo una mochila, mis herramientas y mi recién terminada formación de orfebre de Alemania.
La isla me cautivó de inmediato: la luz, el mar, los colores, la tranquilidad y la alegría de vivir tan especial. De una aventura se convirtió en un hogar.
En 2005, mi hija nació aquí en Gran Canaria. Hoy estudia en Madrid, mientras yo sigo viviendo en la isla, junto con mi madre, mis animales y rodeada de mi jardín en nuestro bonito hogar en Mogán.
Durante el día trabajo como traductora en el hospital, y en cada minuto libre me dedico a mi gran pasión: mis joyas.
En mi pequeño taller, cada día nacen collares, pulseras, pendientes y muchas piezas únicas hechas a mano. Cada diseño lleva un trocito del sentir de la isla, inspirado en el agua, los paseos por el mar, los colores de la naturaleza y la cálida luz de Gran Canaria.
Mis joyas son coloridas, vivas y llenas de alegría, igual que la vida aquí en la isla.







